LOS CASTIGOS
DE LA CARNE.
Por Alejandro Lorente ©
Dante era un gran conocedor de los infiernos.
Botticelli un gran dibujante de sus fantasías. El viaje
a los infiernos era un periplo por las elucubraciones
de la mente, una singladura pagana y escatológica urgida
de trascendencia cristiana. Hoy día este viaje habría
sido salpicado por múltiples reses cadavéricas, gentes
sin fin traumatizadas por los castigos de la carne,
piaras de chanchos criadas y ejecutadas en infames habitáculos
oscuros, animales pudriéndose e ignorados durante semanas
por la impiedad de sus ejecutores, transportes sin fin
hasta un país de jauja donde el engorde resulta más
económico, granjas japonesas en forma de rascacielos,
para maximizar el estiércol y las coles, bichos comidos
por las ratas ante la indiferencia de sus iguales, espacios
agrícolas holandeses junto a los puertos para traer
la montaña a Mahoma. Cordilleras de antibióticos para
dar vida y kilos a los animales que engordan generosamente
a una población humana sedentaria y hambrienta de excesos.

|
Ratones inoculados de medusa para hacerse
más transparentes, corderos sin sabor pero sin enfermedades,
vacas comiendo pescado y ovejas, la pirámide alimenticia
reducida a jerarquía de carroñeros, epizootias como
mal menor de epidemias.Encefalos apáticos y espongiformes
y bovinos e irreverentes, tema de conversación, genial
excusa de venta de periódicos y coartada de telediarios.
No importan las guerras, ni los terremotos ni las islas
devoradas por los hambrientos océanos. Ni los 19 niños
que mueren de hambre en un lugar determinado en el instante
preciso, ni los despreocupados accidentes de tráfico,
ni las milpersonas engullidas al año en el Estrecho
intentando alcanzar las costas españolas, el pecado
de la enfermedad merece justo castigo y las leyes del
mercado onerosa recompensa. La escala Richter de la
opinión pública ha sido superada y se hacen necesarios
nuevos sacrifios que perfeccionen el ritual de la inmolación.
¡Tapémonos los ojos para no ser vistos! Edipo desgarrando
los suyos a la madre, millones de reses ejecutadas en
juicio sumarial, solución final de los nuevos tiempos,
los pobres pueden por fin comer barato. Divina comedia
de la carne.

|