El Cristo de la BBC

YO TE PERDONO
Por Alejandro Lorente ©

Joschka Fischer el intangible. Metáfora generacional del cambio de la izquierda. Autodidacta. Joschka Fischer o el corredor de fondo que se convirtió en maratoniano. Joschka o los kilos de menos, los 30 kilos de menos, derretidos a costa de kilómetros y negación de la gastronomía. Fischer el elegante, el traidor del mal gusto y las posturas ordinarias, el respetado por la derecha y admirado por las mujeres, el que trastorna a las izquierdas como la exposición de los mundos corporales. Quizás algún día una exposición muestre la plácida momia de nuestro portavoz en el mundo, de nosotros los alemanes y los inmersos en este carma germánico. Joschka Fischer, el otrora amigo de los terroristas que ahora se codea con los grandes de la industria, Joschka el del verbo siempre flexible, el dialéctico que respeta y se apoya en las contradicciones que le regala el propio pasado.

Fischer o el ecopacifista combativo, el dueño de la política exterior alemana cuando Alemania puede por fin volver a los juegos de guerra, al jueguito de los derechos humanos: los buenos y los malos, hay que ser regulares, normales, establishment de los bombardeos. Joschka o el escindido, el chivo expiatorio de sí mismo dispuesto a darlo todo por limar asperezas y contradicciones al cambio de era, el amigo de sus antiguos enemigos, el testigo de cargo inesperado, al que ahora esperan farragosos procesos judiciales. Debiste ser bueno, no devolver golpes a la policía, hacerte transparente a los flashes de los fotógrafos que ahora atestiguan tus pecados de juventud. A tí no te perdonan los desmanes ni tus encuentros con personas non gratas, no te los perdonan los atormentados hijos de la guerra, protegidos por la sombra de Adenauer, los arrogantes envidiosos de esos otros arrogantes del 68. Todo por la amistad. Yo te perdono.



Yo te Perdono